El Pecado. Parte 1

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Por: Jorge Monroy

En esta ocasión les presento el siguiente estudio acerca del pecado. No es un estudio a profundidad, pero creo que nos puede dar un panorama general acerca de lo que es el pecado y las consecuencias que éste acarrea a nuestras vidas. Queda abierto el debate y la responsabilidad e cada quien de profundizar en este tema de gran importancia.

Todos nosotros en la actualidad no podemos sustraernos de toda la decadencia que trajo consigo el pecado.

Podríamos decir que eso paso hace mucho tiempo y no nos incumbe a nosotros la desobediencia de Adán, podríamos argumentar que el relato de Génesis respecto al pecado es sólo una metáfora, etc.

Pero con negar nuestra realidad respecto al pecado, lo único que estaríamos haciendo es constatar la veracidad del relato bíblico, ya que no seríamos responsables de nuestras acciones y buscaríamos como darle la vuelta a toda la condenación que nuestra naturaleza heredada (más lo que le hemos agregado nosotros) ha traído a nuestras vidas.

Bien haríamos en escudriñar la Biblia para ver los alcances catastróficos que ha traído el pecado a lo largo de la historia y en lo personal la descomposición y miseria que puede traer a nuestras vidas.

Y no tenemos otro lugar a donde recurrir para investigar más que en la Biblia, en donde se nos presenta la solución a toda la depravación y podredumbre que trae el pecado.

Esta solución no la encontraremos en nosotros mismos ni en la psicología, ni en los libros de los investigadores más iluminados que podamos conocer.

La solución proviene de la Eternidad y fue manifestada hace unos dos mil años en la Cruz del Calvario.


Para descargar el estudio completo dar click AQUI

¿Por qué existen tantas versiones castellanas de la Biblia?

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En estos primeros años del Siglo XXI existe un problema serio en las iglesias hispanoparlantes.  Hay tantas versiones de la Biblia que uno no sabe cual usar.  La dificultad es tan aguda que muchas congregaciones han optado por eliminar de sus cultos la lectura bíblica al unísono o antifonal.  Otros grupos han determinado cual versión es “la oficial” que debe usarse en todas sus actividades.  Aún otros sólo usan las lecturas bíblicas que se encuentran en el himnario o alguna liturgia impresa.
Visto de otro punto de vista, no existe problema alguno.  Más bien, cuando uno se dedica al estudio bíblico serio, es una bendición tener tantas versiones que comparar y cotejar para ver las posibles maneras en que expresar la idea del original.  Es también de gran beneficio a la iglesia tener Biblias que se pueden usar con diferentes segmentos de la población, cada uno con sus necesidades específicas.
Concluimos que por un lado la abundancia de versiones es una bendición, pero por el otro es problema.  El librero cristiano y la persona que compra su primera Biblia, con mucha razón, se pregunta, ¿por qué existen tantas versiones castellanas de la Biblia?  Esperamos contestar esta pregunta por medio de la siguiente investigación.
Lee el artículo completo Aquí. obreofiel.com

Podcast Ana Méndez

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Les dejo este Podcast, me pareció interesante la forma en que se aborda el estudio de algunas esnseñanzas que andan por ahí rondando. A ver que les parece.

Para oir el Podcast da Clik aquí
Link Original: Pásele Marchanta!

Paul Washer en España

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El hermano Paul Washer va a estar en Almería, España el 3 de mayo del presente año, en la Iglesia Cristiana Evangélica de Almería.
Para más información e inscripción, escriban a: paulwasher@iglesiadealmeria.com



Proximamente estaremos publicando algunas de sus predicaciones

El Tribunal de Cristo

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Leonard Ravenhill

Leonard Ravenhill fue uno de los primeros evangelistas al aire libre de Gran Bretaña del siglo XX. A diferencia de muchos de los evangelistas de hoy, las conversiones que Leonard ayudó a conseguir, fueron conversiones que solían durar. Eso es porque no diluyó el Evangelio cuando él lo predicó. Más tarde, Leonard y su familia se mudaron a los Estados Unidos, donde trabajó con Bethany House Publishers. En la década de 1980, Leonard y su familia se mudaron a una casa cerca de Lindale, Texas, a poca distancia de los Ministerios de Last Days. Leonard regularmente daba clases en los ministerios Last Days, y fue un mentor para el difunto Keith Green.


A.W. Tozer, dice lo siguiente acerca de él:

Los que conocen a Leonard Ravenhill reconocerán en él a uno de estos especialistas religiosos; a un hombre enviado por Dios, no para llevar a cabo la tarea normal de la Iglesia, sino para desafiar a los sacerdotes de Baal en la cumbre de su montaña eclesiástica, reprochar a los descuidados ministros del altar, afrontar a los falsos profetas y advertir al pueblo por ellos extraviado. Tales hombres no son compañeros fáciles. El evangelista profesional que abandona rápidamente la reunión al terminar para correr a un lujoso restaurante con algunos admiradores a festejar el éxito de su elocuencia y contar divertidos chistes, encontrará una verdadera pesadilla en un tal servidor de Dios que no puede desligarse de su sagrado deber como quien da vuelta a una manivela. El hecho de que insista en mostrarse como un cristiano y servidor de Dios en todo tiempo le hace diferente.

 Les dejó el siguinet video:

El Tribunal de Cristo. Leonard Ravenhill


Videos

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Corre por tu vida. Carter Conlón
El Tribunal de Cristo. Leonard Ravenhill

Video de Carter Conlon

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En el primer domingo, pasada la tragedia del 11 de septiembre de 2001 Carter Conlon entregó este emocionante mensaje en la Iglesia Times Square en Manhatan
Un video que nos lleva a la reflexión acerca de la inmundicia de este mundo. Espero sus comentarios.

¿Y el discernimiento?

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En esta ocasión les presento el siguiente artículo. Me llamó la atención, ya que actualmente, pareciera que el llamar las cosas por su nombre ha perdido relevancia. A lo malo llamamos bueno y a lo bueno malo. Que cada quien discierna.



Por Chuy Olivares

Así discierne el mundo:

A los engañadores se les llama hábiles.

A los hombres fieles a su esposa y que cuidan a su familia se les llama mandilones.

A la desnudez se le llama arte.

Descarga el artículo completo Aqui:
¿Y el discernimiento?.doc

Invitación Pesaj

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El lunes 29 de Marzo estaremos celebrando la Pascua.
Si deseas asistir favor de confirmar antes del 27 de marzo

Cda. Alhelí Mz. 2 Lt. 1 Col. Mexica, Xochimilco, D.F.

¿Está en peligro la pareja actual?

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En esta ocasión publico este artículo referente al matrimonio. No porque no nos demos cuenta cual es la situación en la actualidad en la mayoría de las parejas, sino porque se me hace interesante que aún viendo esa triste situación, la gente siga recurriendo al humanismo para dar solución a sus problemas y no recurra a quien le puede dar vida a su relación: Jesucristo.
Ahí se los dejo


Por Valeria Villa, Psicoterapia individual, familiar y de pareja, 25/03/2010
Este artículo pretende puntualizar algunas realidades de las parejas posmodernas que hoy enfrentan el reto de amarse en un mundo regido por el cambio y la velocidad:


Estrés: Parecemos programados, exigidos, demandados, a cumplir con muchos estándares de calidad: una cultura centrada en la imagen bella y saludable; la idea de éxito como la zanahoria tras la cual vamos todos sin saber exactamente qué es el éxito y si eso es lo que deseamos para nuestra vida; la competencia, feroz, desleal, que atenta contra la solidaridad humana, presentada como una cualidad deseable de los "winners" y de la cual por supuesto carecen los" losers".
Parejas agotadas, viviendo en grandes ciudades, recorriendo grandes distancias, padeciendo cambios permanentes y teniendo cada vez menos tiempo de convivencia
Hoy las parejas parecen también más consientes de lo que significa armar una relación y al mismo tiempo, se muestran defensivas, asustadas de comprometerse y aceptar los riesgos que el amor y el compartir entrañan siempre.
Crisis frecuentes: En la cultura de la posmodernidad predominan los valores del individualismo, de la gratificación inmediata de los deseos, los cambios personales, de proyectos y motivaciones. La inmediatez sobre todo ha generado menos tolerancia frente a las situaciones críticas, menos capacidad para controlar los impulsos, para negociar con el otro, para luchar por comunicarnos con el otro, para ser flexibles y poder posponer a veces los deseos personales.
Habría que decir que sin crisis, no hay crecimiento ni madurez; hoy muchas parejas creen que las discusiones o los desacuerdos implican necesariamente una amenaza de separación.
Cambio de roles: Hoy nadie parece tener tan claro ¿Qué es ser un buen marido? ¿Una buena esposa? Hombre y mujeres trabajan, tienen acceso al dinero y al poder. Ambos esperan dar y recibir contención afectiva. Las mujeres no se conforman más con un hombre que provea. Quieren hombres conectados, capaces de empatizar con ellas, de hablar con ellas de igual a igual. Todos estamos confundidos. ¿Hacia dónde van hoy las parejas? y de ningún modo pienso que el pasado fuera mejor. Simplemente era más simple. No había tantos escenarios posibles, tantas cosas en qué pensar. Hoy, la pareja puede construirse, armarse, de mil manera diferentes.
Conflictos de poder: Hoy la idea de decisiones compartidas es culturalmente popular, pero también lo es la invitación a la competencia. ¿Quién manda a quien? ¿Quién administra el dinero? ¿Quién decide cómo educar a los hijos?
y quizá deberíamos decir simplemente que los dos. Pero en la realidad, compartir decisiones, reconocer que el otro puede ser mejor o más hábil que nosotros en algunas áreas, es un gran reto que no muchas parejas comprenden.
La rutina, la infidelidad y la agresión: La rutina en esta sociedad que adora lo nuevo está súper desprestigiada. Las parejas de hoy hipervaloran la espontaneidad. Se nos muestran tantas opciones para experimentar la sexualidad por ejemplo, que a veces uno termina sintiéndose un aburrido, carente de creatividad. Dicen algunos que el hombre es como un cavernícola que no quiere hablar al llegar a la casa y que la mujer necesita mucho más que él, de la conversación. Esta situación cotidiana, genera muchas peleas, insatisfacciones y reclamos. Las infidelidades también pueden ser reflejo de esta necesidad de lo nuevo, de esta idealización de la pasión, cuando la costumbre y el día a día al lado de alguien, puede ser también estimulante de una forma quizá más tranquila, pero no por ello menos valiosa.
Y la agresión, que es quizá la forma más deteriorada a través de la cual las parejas intentan resolver sus frustraciones, proyectar en el otro sus partes desagradables o no aceptadas y librarse así de la responsabilidad de que la pareja funcione o no.
Tal vez aterrizar estas ideas, aceptarlas, pensarlas, pueda ayudarnos a desidealizar el amor y la convivencia y a entender un poco más, que el amor es un producto artesanal, que requiere de cuidado, reflexión, autocrítica y mucha tolerancia y paciencia.

La Salvación es material e incluye al cosmos

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“Con sus temblores y sacudidas, la tierra demostró que no es ella el fondo maternal sobre el que podamos edificar con seguridad nuestras casas y ciudades, nuestras culturas y sistemas religiosos. Con sus temblores y sacudidas, la tierra señaló otro fondo más profundo sobre el que ella misma descansa segura; el amor autoinmolado contra el que han concentrado su hostilidad todos los poderes y todos los valores terrenos, sin que hayan podido vencerlo. Desde el momento en que Jesús, dando un fuerte grito, exhaló su último suspiro y las rocas se rajaron, la tierra dejó de ser el fundamento de lo que sobre ella edificamos. Solo puede tener solidez en la medida en que posea un fondo más profundo; sólo puede perdurar en la medida en que esté enraizada en el mismo fundamento en que se enraíza la cruz.” 
Paul Tillich

En esta ocasión les traemos una ponencia presentada en la Cámara de Diputados, en el foro titulado Globalización, tolerancia religiosa y minorías, el día 19 de Abril de 2007.
A cargo del Director de Maná Museo de las Sagradas Escrituras A.C. Cristián Gómez.
Un estudio que nos lleva a la reflexión, través de un enfoque bíblico, acerca de la interacción que tenemos con nuestro entorno, los recursos naturales, los animales, es decir con toda la creación.
Como dice el autor: 
Las distintas iglesias cristianas difícilmente se han pronunciado en torno a los problemas ambientales, cuando deberían estar a la vanguardia puesto que el primer libro de la Biblia, el Genesis o Bereshit, afirma categóricamente que “Dios creó los cielos y la tierra” 
Recordando además que nuestra salvación, así como la de todo el cosmos, se verá manifestada al final de los tiempos.



Puedes descargar este estudio Aquí

¿Manifestaciones del Espíritu? Parte 1

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Por: Luis Rodas

1- Excesos y confusión

Introducción
A.W. Tozer: Un “obstáculo para recibir la bendición es el temor del
fanatismo. La repulsión instintiva a los excesos de la carne y a la
conducta necia e indisciplinada, tal como la practican los que profesan
tener las mas elevadas experiencias espirituales, ha apartado a
muchos de los hijos de Dios que tienen hambre espiritual de una
vida de poder... y en su desilusión, juzgan todas las enseñanzas relacionadas
con el Espíritu Santo como parte de una pieza total, y no
quieren nada con ninguna de esas enseñanzas” (“Sendas que conducen
al poder”. Pag. 14).

Miedo
Es verdad. Y ahí creo que podemos vernos identificados.
Viendo las falsas manifestaciones del Espíritu hemos huido de las
verdaderas.

Este era el plan del diablo y en muchos lo ha logrado.
Esto ya sucedía en el siglo II d.C.

En aquella época también había falsos profetas y hartos de esto y
asustados, algunos ya directamente desechaban el don de profecía y
a todo aquel que lo ejerciera. Ireneo de Lyon, discípulo de Policarpo,
quien fuera a su vez discípulo de Juan, escribió al respecto:
"Son realmente unos desgraciados aquellos que, tomando como
pretexto la existencia de falsos profetas, se comportan igual que los
que a causa de la existencia de falsos hermanos, se abstienen de relacionarse
con los verdaderos hermanos. Es normal que fueran este
tipo de personas los que no quisieran recibir ni siquiera al mismo
Apóstol Pablo. Porque éste, en la carta a los Corintios, ha hablado
con precisión de los dones proféticos y reconoce a los hombres y
mujeres que profetizan en la iglesia. Por consiguiente, por estas actitudes,
pecan contra el Espíritu de Dios" ("Contra las herejías", Libro
III, 11:9).

Pablo ya había escrito una advertencia al respecto: 1 Tesalonicenses
5:20

Locuras en nombre del poder
1 Corintios 14:23,27,28
14:23. “locos” (“mainesdse”): “estar en un frenesí descontrolado”
(John MacArthur - “Biblia de Estudio MacArthur”. Pag. 1602).
“Les parecerá una congregación de lunáticos” (“Comentario al texto
griego del NT” - A.T. Robertson. Pag. 453).

Aquí vemos como Pablo cuidaba que los excesos (supuestamente
manifestaciones del Espíritu) en las reuniones no hicieran tropezar
a los nuevos o aun no creyentes.

¿Que diría Pablo al ver las locuras que muchos hacen hoy en nombre
del supuesto “poder de Dios”?
14;27,28. Aquí vemos como es mentira que “darle libertad al Espíritu”
significa gritar como loco todos hablando en lenguas, correr, saltar,
etc....
Alguien puede decir: “Pero es que no podemos apagar al Espíritu.
Fue el Espíritu que me dominó y yo no lo podía parar”.

Eso es mentira. 1 Corintios 14:29-33 14:32. Charles Hodge:
“La palabra ‘espíritu’ se usa en este caso para
designar la influencia divina bajo la cual hablaban los profetas. Dicha
influencia no era de tal naturaleza que anulase el autodominio
de quienes eran objeto de la misma. No los ponía en un estado de
frenesí análogo al de una pitonisa pagana... Los espíritus de los que
profetizaren están sometidos a los profetas, es decir, bajo su control”
(“Comentario de 1 Corintios” - Pag. 279).

Puedes bajar el estudio completo en este link:


“La” Iglesia

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Carlos Martínez García


La sociedad mexicana cambia, pero el registro de ese cambio tarda en ocurrir. Hace un buen tiempo que pasaron los años del partido político casi único, lo mismo que de la Iglesia (católica) sin contrapartes en el horizonte. Pero en la opinión publicada que tiene cabida en diarios y revistas, y sobre todo en los medios electrónicos, se siguen utilizando expresiones que borran la diversificación religiosa ya bien asentada en el país.
Por todas partes podemos leer encabezados, reportajes, análisis que usan como expresión la Iglesia para referirse a la Iglesia católica. Los autores no consideran necesario usar el calificativo porque presuponen que los lectores saben que sólo hay una institución de la que se ocupan cuando escriben, o la señalan en radio y televisión, y que ella es la Iglesia católica. Las demás creencias, desde la perspectiva hegemónica del catolicismo invisibilizador, caben sin problemas en el costal de las sectas.
La historia de las disidencias religiosas en México demuestra que el dominio de las conciencias por la Iglesia católica nunca fue total. A lo largo de los tres siglos de la Colonia hubo individuos que burlaron el control confesional católico, algunos fueron descubiertos y padecieron juicios inquisitoriales. Otros lograron, bajo el manto protector de la vida privada, guardar sus creencias y transmitirlas en el seno familiar y de algunas amistades cercanas.
En el periodo que va de los primeros años posteriores a la Independencia y la Ley de Libertad de Cultos del 4 de diciembre de 1860, se acrecientan los nacionales que se identifican con credos distintos al catolicismo. Conforman pequeños núcleos a los que la Iglesia católica combate decididamente, pero la persistencia de los disidentes es notable y logran sobrevivir al acoso. Con ello fortalecen las vías de una incipiente diversificación religiosa en el país.
Los misioneros extranjeros que en el último tercio del siglo XIX arriban a México para consolidar iglesias de distintas denominaciones protestantes no crean ex nihilo las comunidades de creyentes evangélicos; sino que potencian lo ya trabajado por nacionales que por distintos caminos habían dado antes los primeros pasos del protestantismo mexicano.
Primero con porcentajes modestos registrados por los censos de población, hasta 1950 los no católicos son una minoría cuya presencia molesta al clero católico, pero que está lejos de disputar el dominio del campo religioso a la creencia tradicional. A partir de 1960 los censos comienzan a mostrar cifras de crecimiento significativo del abanico protestante, y disminución porcentual en las filas del catolicismo. Hace dos décadas dejó de ser cierta la afirmación de que más de 90 por ciento de los mexicanos son católicos. Sin embargo, e incluso en medios críticos del clericalismo católico, se siguen dando por ciertos los números que no tienen asidero en la realidad.
Hoy en México los católicos están más cerca de ser 80 por ciento que del 90 de dos décadas atrás. Por las tendencias, su único horizonte es el decrecimiento constante. En algunas regiones del país la disminución de católicos es muy notable, particularmente en el sur-sureste. Ya es de llamar la atención la lista de municipios donde los católicos son menos de 50 por ciento. No recuerdo algún reportaje escrito, de radio o de televisión que haya documentado el hecho con datos duros y sin referirse despectivamente a quienes eligieron un credo distinto al católico romano.
Las evidencias no debieran dejar dudas de que la sociedad mexicana se está diversificando y que, por tanto, es necesaria mayor sensibilidad entre quienes la documentan y analizan. Es más fácil reproducir clichés y lugares comunes, dar cobertura a las procesiones y actos católicos como muestra de fe y verdadera devoción, que referirse a esos extraños cultos de los pentecostales donde campea el fanatismo. No es fácil trascender los estereotipos, resistirse a estigmatizar al extraño, pero, si en los medios informativos se quiere contribuir a fortalecer la democracia cultural, es impostergable ocuparse de las minorías sin hacerlas objeto de linchamientos simbólicos.
Sobre todo el alto clero católico va a continuar magnificando la fuerza de la religión que encabeza, y obteniendo buenos dividendos políticos para su causa con la colaboración de gobiernos temerosos de contradecir los designios de la Iglesia. Ante esto es necesario exigir a las cautelosas autoridades que están para cumplir las leyes y no para negociarlas con quienes buscan imponer su ética confesional a todos los demás. Del lado de la sociedad hace falta hacer justicia a la complejidad que pervive en todos los órdenes de la nación, y aclarar de qué institución se habla cuando se utiliza esa expresión totalizante, la Iglesia.

Artículo publicado en el periódico

 

El virus A(H1 N1) Apostólico

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ntomas:
 1. Megalomanía. Fiebre muy alta de obsesión por tener reconocimiento.

2.- Cauterización de la conciencia. Esto deriva en ausencia de discernimiento entre lo bueno y lo malo. Empieza a llamar a lo bueno malo y a lo malo bueno.

3.- Deseo desesperado de flujo de efectivo. Este deriva en Prosperitítis.

4.- Dolor agudo en el ego. Sus defensas del orgullo hacen que se resista a ser vacunado para ser sanado.

5.- Diarrea verbal, tos y dolor de garganta. Provocados por el palabrerío sin sentido que deriva en un triunfalismo y positivismo espantosos. Comienza a visualizar sólo lo terrenal.

6.- Personalidad extravagante. Se traslada en limusinas. Presume usar trajes de $ 3000.00 dls, corbatas de $200.00 dls y zapatos de $ 500.00 dls.

7.- Obsesión por hablar de sus logros terrenales. En sus predicaciones sólo habla de sus múltiples viajes y libros que ha escrito. Tiene un deseo incontrolable de poseer un Jet privado para ir a predicar a las naciones (claro que nunca va a Chiapas, Polonia, etc.).

8.- Delirio de persecución. Anda con guardaespaldas.

9.- Vocifera tener autoridad apostólica. Esto deriva en una Apostolítis y Profetítis muy notables. Tiene un deseo desmedido de controlar a la gente. Se empieza a sentir el Espíritu Santo. Se empieza a sentir dueño de todo y de todos.

10.- Incapacidad de escuchar consejos. Esto deriva en una total autosuficiencia.

11.- Comienza a tener alucinaciones, sueños, visiones, profecías y experiencias místicas, comienza a desprenderse del cuerpo y comienzan los viajes astrales. Algunos visitan el paraíso y otros menos afortunados visitan el infierno.

12.- Dificultad para arrepentirse. Se cree infalible y su palabra es la ley.

13.- Trastorno grave de la conciencia. Comienza a despojar a las viudas de sus bienes, y a los incautos de sus seguidores les quita hasta sus relojes y anillos.

14.- Mentiras y falsas enseñanzas persistentes. Comienza a decir que Dios le dio nuevas revelaciones del evangelio.

15.- Pecado. Que deriva en avaricia, adulterio, sensualidad, lascivia, etc.

16.-Milagrerismo. Un deseo desesperado de ver señales y milagros. Empieza a decir que le cae polvo del cielo y alguno que otro diamante.


Recomendación médica-espiritual urgente: Acudir a la Palabra de Dios para examinarse y recibir tratamiento adecuado para su salvación.

Tratamiento: Una buena dosis de arrepentimiento, conversión, justificación, santificación y confianza total en Cristo.

El tratamiento a seguir exige mucho, pero es el único camino angosto que lleva a la vida.

Recomendaciones: Si ves a alguien con estos síntomas, huye rápidamente. No tengas trato con esa persona, no le saludes ni de mano. Repórtalo a nivel mundial para que sea aislado de los demás en cuarentena.

Pues el mundo corre un peligro extremo de sufrir una pandemia.


Texto retomado de la serie de conferencias Desenmascarando a los falsos maestros en la Iglesia. Conferencias del Pastor Chuy Olivares en Monterrey, México / Diciembre de 2009. Conferencia No. 6  La centralidad de Cristo

Puedes bajar u oír las conferencias en:
http://www.casadeoracionmexico.info/monterrey2009.htm

Noticias

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Se unen Iglesias contra unión Gay

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Lunes, 11 de Enero de 2010

Aspectos de la misa dominical celebrada en la Catedral Metropolitana. Foto: Agencia Reforma


Califica Arquidiócesis de "intolerantes" a analistas, políticos y medios de información por criticar su postura de rechazo.

CIUDAD DE MÉXICO.- Obispos ortodoxos y pastores evangélicos respaldaron a la Iglesia católica en su postura contra el matrimonio gay y la adopción, al acompañar al cardenal Norberto Rivera Carrera durante la misa mayor de ayer en la Catedral Metropolitana.

Al término de la liturgia, el vocero de la Arquidiócesis Primado de México, Hugo Valdermar Romero, leyó a nombre del Cardenal y de los otros líderes religiosos un comunicado, en el cual los jerarcas católicos, ortodoxos y evangélicos dijeron que no cesarán en su rechazo a las reformas aprobadas por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

"A nosotros también nos quieren prohibir hablar en nombre de 'Jesús', predicar su doctrina, cumplir con el mandato del Señor; no podemos callar pues, podremos escapar de los tribunales de los enemigos de Cristo, pero no evadiremos el tribunal supremo de Dios.

"Nosotros pastores del pueblo de Dios tampoco podemos obedecer primero a los hombres y a sus leyes antes que a Dios, pues la ley suprema y perenne es la de Dios; toda ley humana que se le contraponga será inmoral y perversa", dijo el vocero.

Mientras tres obispos ortodoxos y el pastor Eduardo Rangel, responsable de la Comisión de Enlace de Iglesias Evangélicas, permanecían a un costado del Cardenal Rivera, el vocero mencionó que México es un país cristiano cuyo centro de unión social es la familia.

"Lejos de replegarnos ante las persecuciones ideológicas, descubrimos que el Señor nos brinda una gracia inmerecida: la de ser sus hijos y la de abrazar con alegría su cruz para completar en nosotros la pasión de Cristo.

En la editorial de este domingo del semanario Desde la Fe, la Arquidiócesis calificó de "intolerantes" a analistas, políticos y medios de información por criticar su postura de rechazo a los matrimonios gays y a la adopción de niños de estas parejas.

Aseguró que estos tres sectores son incapaces de mantener un diálogo entre la polémica por las reformas.

El Mañana  
http://www.elmanana.com.mx/notas.asp?id=159707

Excelsior: 
http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/primera/pulsonacional/los_cultos_cristianos_se_unen_contra_bodas_gay/830295

Presentación

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A diferencia de muchos, nosotros no somos de los que trafican con la palabra de Dios. Más bien, hablamos con sinceridad delante de él en Cristo.
*
No es que nos consideremos competentes en nosotros mismos. Nuestra capacidad viene de Dios.
* 
No nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor; nosotros no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús.


Responsable del Blog: Jorge Monroy
renovandoelentendimiento@hotmail.com


La Biblia de Gutenberg

Por Iñaki Sunza



Antes de Gutenberg



Hasta 1449 y años anteriores, los libros eran difundidos a través de las copias manuscritas de monjes y frailes dedicados exclusivamente al rezo y a la réplica de ejemplares por encargo del propio clero o de reyes y nobles.

A pesar de lo que se cree, no todos los monjes copistas sabían leer y escribir. Realizaban la función de copistas, imitadores de signos que en muchas ocasiones no entendían, lo cual era fundamental para copiar libros prohibidos que hablasen de medicina interna o de sexo. Según la costumbre de la época, la letra inicial de cada capítulo era decorada y adornada artísticamente, y las ilustraciones eran producto decorativo y artístico del propio copista, que decoraba cada ejemplar según su gusto o visión. La copia de una sola página frecuentemente tomaba más de un día. Cada uno de sus trabajos podía requerir hasta diez años.

La copia manuscrita era, pues, un procedimiento muy lento, y el precio exorbitante. Sólo las personas adineradas podían adquirir los manuscritos bíblicos. Es de notar que la mayoría de esos escritos no estaban en lengua corriente, sino en latín o en griego. La Santa Escritura sólo era accesible a algunos privilegiados.

Hay que destacar la obra cumplida por estos copistas y escribas quienes, durante más de un milenio, transcribieron fielmente los textos sagrados. Trabajaban hasta que la muerte llegaba a arrancarles la pluma de la mano; entonces otros continuaban su tarea.


A MEDIADOS DEL SIGLO XV, Johannes Gutenberg, alemán reconocido en el mundo occidental como "el inventor de la imprenta", adoptó una vieja fábrica de telas como edificio para su taller. En este entorno apostó a que era capaz de hacer una copia de la Biblia en menos de la mitad del tiempo de lo que tardaba en copiar una el más rápido de todos los monjes copistas y que éstas no se diferenciarían en absoluto de las manuscritas por ellos.

Pidió dinero a un prestamista y comenzó su reto sin ser consciente de lo que su invento iba a representar para el futuro de toda la humanidad.

En vez de usar las habituales tablillas de madera, que se desgastaban con el uso, confeccionó moldes en madera de cada una de las letras del alfabeto y posteriormente rellenó los moldes con hierro, creando los primeros "tipos móviles". Tuvo que hacer varios modelos de las mismas letras para que coincidiesen todas entre sí: en total, más de 150 "tipos", que imitaban la escritura de un manuscrito. Había que unir una a una las letras que se sujetaban en un ingenioso soporte, mucho más rápido que el grabado en madera y considerablemente más resistente al uso.

Como plancha de impresión, amoldó una vieja prensa de vino a la que sujetó el soporte con los "tipos móviles" con un hueco para las letras capitales y los dibujos. Éstos, posteriormente, serían añadidos mediante el viejo sistema xilográfico y terminados de decorar de forma manual (por eso cada ejemplar era único).

En enero de 1452, después de dos años de trabajos preparatorios, Gutenberg pudo lanzar su producción. Se necesitaban 12 horas para componer una página, mientras que la tirada de 10 copias tomaba una hora.

Gutenberg se convirtió así en el primer impresor de la Biblia. En otoño de 1454, la Biblia latina llamada «de 42 líneas» o «Biblia de Gutenberg» salió al fin de la prensa. Compuesta de dos tomos in-folio y totalizando 1,286 páginas, fueron tirados 185 ejemplares, 35 Biblias en vitela (cada una necesitó 170 pieles) y 150 en papel. Fue el primer libro impreso en el mundo. De éstos subsisten 49 volúmenes más o menos completos, de los cuales hay un magnífico ejemplar de papel en la fundación Bodmer, en Cologny (Ginebra, Suiza).

La versión utilizada fue la «Vulgata» (nombre dado en el año 405 de nuestra era, por Jerónimo, su traductor), que serviría de referencia a numerosas traducciones de la Biblia en idiomas europeos.

Desde entonces la imprenta se expandió rápidamente en Europa. A partir de 1550, el precio de una Biblia llegó a ser más pagable. De ahí en adelante las Sagradas Escrituras pudieron ser accesibles a todos los que desearan adquirirla. 

La Biblia de Gutenberg se conoce como el primer libro impreso (Maguncia, Alemania, año 1450). Aunque no es el primer libro impreso mediante el sistema de tipos móviles (fue el Misal de Constanza, en 1449), fue su mayor trabajo, y tiene el status de icono como el comienzo de la "Edad de la Imprenta".

De los centenares de ediciones de la Biblia, la más notable es la publicada por Gutenberg por su belleza y antigüedad. La Biblia de Gutenberg no fue simplemente el primer libro impreso, sino que, además, fue el más perfecto. Su imagen no difiere en absoluto de un manuscrito. El detalle y el cuidado con que fue hecho lo hacen una auténtica obra maestra.

Artículo publicado en la revista A&C Arte y Comunicación Gráfica 

Edición Diciembre 2009-Enero 2010



La Fe. Segunda parte

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En la tesis que encabeza el presente capítulo decíamos que en la fe cristiana se trata de la iluminación de la razón, iluminación por la cual los hombres son libertados para vivir en la verdad de Jesucristo. Para la comprensión del conocimiento cristiano de la fe es esencial entender que la verdad de Jesucristo es verdad de vida y su conocimiento es conocimiento de vida. Esto no quiere decir que volvemos a caer en la idea de que aquí no se trata, en realidad, del conocer. La fe es conocimiento, pues se refiere al Logos de Dios y es por consiguiente una cosa lógica. Además, la verdad de Jesucristo es también una verdad de hechos, en su más simple sentido. Dicha verdad tiene como punto de partida la resurrección de Jesucristo y es un hecho sucedido dentro del espacio y del tiempo, como nos lo describe el Nuevo Testamento. Los Apóstoles no se conformaron con hacer constar un hecho interior, sino que hablaron de lo que habían visto y oído y tocado con sus propias manos. Por otra parte, la verdad de Jesucristo es, asimismo, cuestión de un pensar claro, ordenado en sí, y justamente por su sujeción, un pensar humano libre. Pero... no hay que separar las cosas: se trata de la verdad de la vida, de verdad vital. No basta el concepto del saber, de la ciencia, para describir lo que es el conocimiento cristiano, sino que hemos de volver a lo que en el Antiguo Testamento se llama sabiduría, —lo que el griego denominaba sophia y el romano sapientia—, para poder concebir el saber de la teología en su plenitud. Sapientia se diferencia del concepto, más estrecho, de ciencia. Sabiduría no se diferencia del saber por contenerlo también en sí, pero el concepto de sabiduría habla, además, de un saber práctico que comprende toda la existencia del hombre. Sabiduría es el saber, del cual nosotros podemos vivir prácticamente; es_ empina y es teoría; poderosa, en tanto es, al mismo tiempo, práctica, en tanto consiste en el mismo saber que domina nuestra vida y que es, realmente, una luz en nuestro sendero. No es una luz que observar o admirar, ni tampoco una luz con qué encender toda clase de fuegos artificiales (ni aún tratándose de las más profundas especulaciones filosóficas), sino que es la luz en nuestro camino, la que ilumina nuestras acciones v palabras, la luz de nuestros días sanos y enfermos, la luz en nuestra pobreza y en nuestra riqueza, la luz que no brilla solamente en los momentos en que pensamos entenderlo todo mejor, sino que nos acompaña también en nuestra locura y que no se extingue cuando todo se apaga, cuando en la muerte se hace visible el fin de nuestra vida. A esa luz y al vivir de esa verdad se denomina conocimiento cristiano.

Conocimiento cristiano significa vivir en la verdad de Jesucristo. Según el apóstol Pablo (Hech. 17), nosotros "vivimos, somos, nos movemos" en la luz de esa verdad para poder salir de ella, estar en ella, e ir hacia ella, como dice en Romanos 11. Por consiguiente el conocimiento cristiano es, en el fondo, la misma cosa que lo que llamábamos confianza del hombre en la Palabra de Dios. No hay que dejarse llevar por la tentación de buscar separaciones y diferencias en esta cuestión. No existe ninguna confianza verdadera, ni ninguna confianza realmente duradera y victoriosa en la palabra de Dios que no esté fundada en la verdad divina. Por otra parte, no existe ningún conocimiento, ninguna teología, ninguna confesión e incluso ninguna verdad bíblica que no tenga en seguida el carácter de esa verdad de vida. Siempre habrá que medir, examinar y conservar lo uno con lo otro. Justamente, al poder vivir como cristianos en la verdad de Jesucristo, y de esta manera en la luz del conocimiento de Dios, y por consiguiente con una razón iluminada, podremos estar seguros del sentido de nuestra propia existencia y del motivo y fin de todo cuanto sucede. Con esto se indica nuevamente esa ampliación enorme del horizonte: Conocer el objeto de la fe en su verdad, quiere decir, realmente, conocer todas las cosas, incluso el hombre, el cosmos y el mundo. La verdad de Jesucristo no es una de tantas verdades, sino la verdad universal, creadora de toda verdad, y esto de modo tan cierto como que es la verdad de Dios, o sea, la prima veritas, que es también la última veritas. Y es que en Jesucristo ha creado Dios todas las cosas, incluyéndonos a nosotros mismos. Nosotros no existimos sin El, sino en El, lo sepamos o no; y el cosmos entero no existe sin El, sino en El, llevado y sustentado por El, es decir por su palabra omnipotente: conocerle a El, significa conocerlo todo. El ser tocado y tomado por el espíritu dentro de ese campo, significa ser conducido a toda la verdad. El que crea y conozca a Dios, ya no podrá decir: ¿Qué sentido tiene mi vida?; sino que mientras cree, ya está vivienda el sentida de su vida, el sentido de ser criatura, el sentido de su individualidad dentro de los límites de su condición de criatura y de su individualidad; y en lo imperfecto de su existencia, en el pecado, en el cual él está y del cual él es diariamente y a cada hora culpable; pero también está viviendo con el apoyo que diariamente y a cada hora se le concede, en tanto Dios intercede en su favor, a pesar de todo y sin contar con ningún mérito. El hombre reconoce la misión que le ha sido concedida en conjunto; la esperanza que ha recibido por gracia con esa misión, gracia de la cual puede vivir; la grandeza de la gloria que le ha sido prometida y que ahora ya, aunque secretamente y a pesar de su pequeñez, le rodea. Todo el que cree reconoce este sentido de su existencia.

El Credo cristiano habla de Dios como del fundamento y fin de todo cuanto es. El fundamento y fin del cosmo entero se llama Jesucristo. Está permitido y es incluso obligado decir lo inaudito: Donde haya fe cristiana habrá también, en tanto existe la confianza en Dios, la más íntima familiaridad con el fundamento y fin de todo cuanto sucede y asimismo de todas las cosas; y el hombre vive, a pesar de todo cuanto parezca contrario, en la paz que sobrepuja a todo entendimiento, si esa paz es la luz que ilumina nuestra razón.

Bosquejo de Dogmática. Karl Barth

La Fe. Primera parte

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CREER ES CONOCER

La fe cristiana es la iluminación de la razón, iluminación por la cual los hombres son libertados para vivir en la verdad de Jesucristo y con ello para estar también seguros del sentido de su propia existencia y del motivo y fin de todo cuanto sucede.

Acaso llame la atención el relieve que toma aquí el concepto de la razón. Lo empleo intencionadamente. No fue ningún profeta, sino Mefistófeles, quien proclamó: "¡Desprecia la razón y la ciencia del hombre la mayor potencia!". Ni la cristiandad, ni los teólogos sabían bien lo que se hacían tantas veces como, movidos por cualquier entusiasmo o concepción teológica, se pasaron al campo de los enemigos de la razón.

La Palabra campea sobre la Iglesia Cristiana, como la suma de la revelación y la obra de Dios, que constituye su fundamento. "El Verbo se hizo carne". El logos se hizo hombre. La predicación de la Iglesia es palabra, lenguaje, discurso; pero no de una manera casual, caprichosa, caótica e incomprensible, sino lenguaje y discurso que elevan la pretensión de ser verdaderos y de oponerse con la verdad a la mentira. ¡No nos dejemos arrebatar la claridad de esta posición en que estamos! Tocante a la palabra que la Iglesia tiene que anunciar, no se trata de la verdad en sentido provisional o secundario, sino en el sentido primario de la palabra misma; se trata del logos, el cual se muestra y revela a la razón humana, al nus humano, como logos, esto es, como sentido, como verdad recognoscible. En la palabra de la predicación cristiana se trata de la ratio, la razón, en la cual también puede reflejarse y volverse a encontrar la ratio humana. La predicación de la Iglesia, así como la teología, no son ninguna charla, ningún balbuceo y ninguna propaganda, nada, en fin, que haya de tener que contestar a la pregunta: ¿Pero es, realmente, verdad lo que oímos, es así verdaderamente? Todos hemos padecido lo nuestro con una cierta clase de sermones y pláticas edificantes que mostraban, ciertamente, que puede hablarse enfáticamente y con mucha retórica, pero que no hubieran resistido la sencilla pregunta acerca de la verdad de lo dicho.

El Credo en que se formula la fe cristiana se funda en el conocimiento, y allí donde se pronuncia, y confiesa es para crear nuevamente conocimiento. Porque la fe cristiana no es irracional, ni antirracional, ni supra racional, sino racional. La, Iglesia, que pronuncia el credo y que se presenta con la enorme pretensión de predicar y anunciar la Buena Nueva, tiene su origen en que ha oído algo y que por consiguiente quiere que se vuelva a oír lo que ella oyó. Malos tiempos fueron siempre en la Iglesia Cristiana aquellos en los que la historia de la dogmática y la teología separaron la gnosis y la pistis (el conocimiento y la fe). Porque la pistis, bien entendida, es gnosis, y el acto bien entendido de la fe es también un acto del conocimiento. Creer es conocer.

Una vez dicho esto, es preciso aclararlo. Tocante a la fe cristiana, se trata de una iluminación de la razón.

La fe cristiana tiene un objeto, al cual se refiere, y ese objeto es Dios, el Padre, Hijo y Espíritu Santo, de los cuales habla el Credo. Pero corresponde ciertamente al carácter de ese objeto, es decir, a la naturaleza del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, que no puede reconocérsele por medio del conocimiento humano, sino que es perceptible y se advierte, únicamente, gracias a la libertad, la decisión y la acción mismas de Dios. Lo que el hombre alcanza a conocer por sus propias fuerzas y en la medida de su capacidad natural, su razón y su sentimiento será todo lo más una especie de ser superior, un ser absoluto, el contenido de una fuerza puramente libre, de un ser que está por encima de todas las cosas. Ese ser absoluto y sublime, eso último y más profundo, esa cosa en sí, no tiene nada que ver con Dios, sino que corresponde a las intuiciones y posibilidades limitadas del pensar y construir humanos. El hombre puede pensarse ese ser; pero con ello no se ha pensado todavía a Dios. Sólo cuando Dios se da a conocer en virtud de su propia libertad, puede ser pensado y conocido. Luego hablaremos de Dios, su esencia y naturaleza, pero ahora habría que decir ya lo siguiente: Dios es siempre Aquél que en su, propia revelación se ha dado a conocer a los hombres, pero no es Aquél que el hombre se figura y califica de Dios. En la cuestión del conocimiento se diferencian claramente el Dios verdadero y los dioses falsos. El conocimiento de Dios no es cuestión de una posibilidad discutible, sino que Dios es el compendio de toda realidad y, por cierto, de la realidad que se nos revela por sí misma. El conocimiento de Dios se realiza cuando sucede prácticamente que Dios habla: cuando él se muestra a los hombres de manera que éstos no puedan desoírle o dejar de verle; cuando el hombre se halla en una situación en la cual no se entiende va a sí mismo, una situación no provocada por él y en la cual se halla ante el hecho de que vive con Dios y Dios con él porque así le ha agradado a Dios mismo. El conocimiento de Dios se realiza cuando tiene lugar la revelación divina, la iluminación del hombre por Dios, la superación del conocimiento humano y la enseñanza del hombre por medio de ese incomparable maestro.

Antes partimos de que la fe cristiana es cuestión de un encuentro. La fe cristiana y el conocimiento de la misma se realizan cuando la razón divina, el Logos divino, implanta su ley en el espacio de la razón humana, y a esta ley ha de someterse la razón humana propia de la criatura. Al suceder esto, llega el hombre al conocimiento; porque en tanto Dios implanta su ley en su pensar, en su ver y oír, sucede la revelación de la verdad del mismo hombre y de su razón, se llega a la revelación del hombre, como el que no puede lograr lo que Dios por sí mismo ha logrado.

¿Puede ser conocido Dios? Sí; Dios puede ser conocido, ya que es prácticamente cierto y verdadero que El se da a conocer por sí mismo. Cuando tal sucede, el hombre es libertado, tiene el poder y es capaz (para sí mismo se es él un misterio) de conocer a Dios. El conocimiento de Dios es un conocimiento causado y determinado puramente por su objeto. Y precisamente por eso es verdadero conocimiento, pues en su significado más profundo es un conocimiento libre. Por otra parte, naturalmente, tal conocimiento sigue siendo relativo y limitado por la barrera de lo creado. Justamente, del conocimiento ha de decirse que poseemos un tesoro celestial en vasos de barro. Allí donde se realiza ese verdadero conocimiento de Dios, imperará también la claridad de que no hay motivo para ningún orgullo; pues el hombre continúa siendo incapaz y la razón humana prosigue dentro de sus límites. Pero dentro de ellos, de lo limitado, le ha placido a Dios revelarse. Y en tanto el hombre continúa siendo necio, se convertirá en sabio; en tanto es pequeño, será grande; en tanto el hombre no basta, Dios es suficiente. "Bástate mi gracia porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona." (2Cor. 12:9). Esto también puede aplicarse a la cuestión del conocimiento.

Bosquejo de Dogmática. Karl Barth



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